“Enquanto nós cantarmos, haverá Brasil”
Mayo 5, 2008

Ahora que ahí afuera comienza a oler a primavera y algunos empezamos a dormir ya con la ventana abierta, no se me ocurre mejor recomendación para las orejas que esta colosal recopilación de genialidades brasileiras. Porque “Tropicalia ou Panis et Circencis” (PHILIPS, 1969) es uno de esos álbumes que hay que escuchar al menos medio millón de veces para, como mínimo, llegar a ser un poco mejor persona. Quiero pensar que todos los que os dejáis caer por aquí ya habéis disfrutado a conciencia del maravilloso legado de Veloso, Gil, Costa y compañía. De no ser así, no entiendo cómo podéis andar por ahí como si tal cosa, ¡caramba! Y más aún, ahora que regresa a las tiendas (sí, sí, ¡también en vinilo!) de la mano de Lilith records.
Tal vez escuchando este disco algunos comprendáis porqué un servidor todavía sigue prefiriendo mil veces a Os Mutantes que a Love o The Beatles. De paso, comulgaréis con la devoción que el mismísimo David Byrne profesa al talento genuino de Tom Zé y alucinaréis en colores con la producción alquímica de Rogelio Duprat: todo un órdago de folklore tradicional, electricidad lisérgica, arreglos sinfónicos y coros celestiales. Os garantizo que para entonces ya estaréis indefensos ante la excelencia de “Panis et Circenses”, el dulce lamento de “Lindonéia”, los arrullos de Gal y Caetano en “Baby”, la contagiosa “Batmacumba”…
¿Qué más queréis que os diga yo de esta pura maravilla? Los que os quedéis con ganas de profundizar algo más en el asunto, mejor os leéis “Tropicalismo” de Pablo Alexandre Sánches (un libro realmente precioso, creo que actualmente descatalogado) o “Tropicália: A historia de uma revoluçao musical” de Carlos Calado (muy documentado y recientemente reeditado) donde se define a este movimiento artístico -y MUY político- como “la decadencia bonita de la samba”.