“Ensalada de hostias”
Junio 2, 2008
[INTRO: Esta noche tengo una cita ineludible con Mission Of Burma y Shellac en la sala Moby Dick. Hace días que se vendieron las últimas entradas y todo parece apuntar a que tendremos que sobreponernos a las inclemencias propias de una sala abarrotada. No importa: la ocasión se merece esto y mucho más… Aprovecho para recordaros las bonanzas del último trabajo de estudio de los MOB, para calentar un poco más los ánimos en estas horas previas a la gran velada. Esta noche, más que nunca, ¡HOSTIAS COMO PANES!]
“Obliterati” ( Matador, 2006 )
Roger Miller (voz y guitarra), Clint Conley (bajista) y Peter Prescott (batería) volvieron a ponerse de máxima actualidad con un disco crudo, arriesgado y sin concesiones que no sólo les confirmó como una de las banda más influyentes y decisivas de las surgidas al amparo del post-punk a principios de los ochenta, sino que demostró con creces la absoluta vigencia de su sonido en pleno siglo XXI.
Siguiendo la fulgurante estela de Wire, sus nuevas canciones suenan más ásperas, intensas y agresivas que nunca, poniendo en tela de juicio la escasa repercusión de su obra. Sin duda, la errática trayectoria de Mission Of Burma (apenas tres discos en veinticuatro años de carrera) es la principal responsable de que el grupo sea actualmente un ilustre desconocido en nuestro país. Me cuesta creer que de lo contrario hubiese pasado desapercibida su energética aportación al nervio entrecortado de Gang Of Four, los acordes distorsionados de Pere Ubu y el acople telúrico de The Mekons.
De hecho, su pasión por el arrebato electrificado a todo volumen fue la desencadenante de la primera separación del grupo en 1983, tras la grabación de su fantástico debut, “Vs.” (Rykodisc, 1982). Según cuenta la leyenda negra del grupo, los chirriantes solos de guitarra y las violentas bases rítmicas de “Secrets”, “New Nails” o “The Ballad Of John Burma” acabaron por mermar las capacidades auditivas de Miller, haciendo necesario que la banda se tomase un descanso indefinido que se prolongó hasta “OnOffOn” (Matador, 2002).
En “The Obliteratti” nos ofrecieron un virulento despliegue de distorsión (“Spider’s Web”), pegada rítmica (“2wice”), melodías (“101 Pleasant Dream”), guitarras ariscas (“Careeing With Conviction”) y lisergia instrumental (“The Mute Speaks Out”) tan implacable como adictivo. Por si fuera poco, Bob Weston (Shellac) se incorporó de manera definitiva a la banda (tras el abandono de Martin Swope) en labores de producción y manipulación de cintas.
¡Sencillamente apoteósico, macacos!
