“De paseo por la Feria de los monstruos”
Julio 12, 2008
Hoy os presento a David J. Skal, un historiador, crítico, guionista, novelista ocasional y productor de documentales especializado en el género de terror. Este señor ha publicado un par de ensayos sobre el género que son de consulta obligada para aficionados de todo pelaje y condición, entre los que un servidor destacaría “Hollywood Gothic” (1990) y “Dark Carnival: The secret world of Tod Browning” (1995) que, incomprensiblemente, continúan inéditos en castellano.
Gracias al excelente criterio editorial de Valdemar, podéis haceros ya con vuestro ejemplar de “Monster Show: Una historia cultural del Horror” (1993), un excelente trabajo de erudición cinéfila y análisis sociológico de más de quinientas páginas, de los que se leen de una sentada y dejan poso de clase magistral. En él, el autor da un somero repaso a la historia del género a lo largo del siglo XX, al tiempo que se detiene a reflexionar sobre su influencia a través del Arte y el “mass media”, un poco al estilo de Greil Marcus en su indispensable “Rastros de carmín: una historia secreta del siglo XX” (1989), aunque decantándose por un registro más lúdico y anecdótico.
El eje central de su discurso toma como punto de partida el poder metafórico del Terror como representación inconsciente de los traumas y obsesiones de la sociedad, estableciendo interesantísimos paralelismos al respecto. Arranca con la Primera Guerra Mundial y la sensibilidad post-industrial, interrelacionando a Tod Browning, Lon Chaney y Diane Arbus con el apropiacionismo mórbido de los “freak shows” y los “exhibiciones de atrocidades”; el dualismo moral representado por Frankenstein y el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con los monstruos “humanizando” las bajas pasiones y los instintos atávicos en el marco de la Gran Depresión. Skal justifica la proliferación de súcubos y licántropos a raíz de la Segunda Guerra Mundial con la misma convicción con la que solemos asociar las invasiones alienígenas clásicas con el comunismo y la Guerra Fría; incluso apunta hacia la renovada fascinación por el vampirismo en plena era del Sida. Argumentos todos ellos que, por evidentes y sobados que se nos puedan antojar a día de hoy, aborda con innegable acierto y lucidez.
Posiblemente, junto a “Danza macabra” (1981) de Stephen King –también disponible en Valdemar– de lo mejorcito que se ha escrito al respecto. Recomendable es poco.
