“Capricho pop”
Agosto 12, 2008
She & Him – “Volume One” ( Double Six / Domino, 2008 )
Algunos tal vez recordaréis el rostro de Zooey Deschanel de su fugaz paso por la teleserie “Weeds”; al resto puede que os suene más de verla junto a Mark Wahlberg en “El incidente” (M. Night Shyamalan, 2008). Por mi parte, la descubrí en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (Andrew Dominik, 2007), una de mis películas favoritas del año pasado. Pero está claro que en lo que seguramente coincidiremos todos es en el desconocimiento previo de su talento como cantante. A quien no le ha pasado desapercibido es al bueno de M. Ward, que coincidió con ella en el set de rodaje de “The Go-Getter” (Martin Hynes, 2007), una tragicomedia de corte independiente para la que ambos interpretaron a dúo “When I Get to the Border” de Richard y Linda Thompson.
Así pues, podría decirse que el disco nace como fruto de la casualidad, pero también gracias al empeño del propio Ward, que consiguió vencer los reparos iniciales de la actriz y la animó a registrar como Dios manda sus propias composiciones. Al escucharlas, uno achaca el exceso de celo Deschanel hacia sus composiciones a las inseguridades propias del debutante, puesto que sus aptitudes vocales están a años luz de las de, por ejemplo, Scarlett Johansson. Pero las diferencias no acaban aquí, sino que Deschanel cuenta además en su haber con un puñado de buenas canciones propias que disipan por sí solas cualquier genero de duda sobre la honestidad de sus intenciones. Todas ellas canciones simples, de corte clásico, convenientemente arregladas por su “partenaire”. Unas cuerdas por aquí, unos coros y un piano por allá… y la voz de Deschanel siempre en primer plano, como debe de ser.
Recapitulando, nos encontramos ante una buena muestra de piezas que van desde un saludable revisionismo sesentero (la gozosa “This Is Not A Test”) al indie-pop acústico (“I Thought I Saw Your Face Today“ podría resultar un “hype” improbable); de candorosos pildorazos como “I was made for you” (que bien podría pasar por una “outtake” perdida de The Ronettes) y “Sweet Darlin’” (compuesta al alimón con el también actor Jason Schwartzman) a ese ramalazo a lo Nashville alternativo de “Change Is Hard” o la deliciosamente “soul” y melancólica “Take It Back”.
Sumadle al conjunto un par de versiones realmente preciosas (“I Should Have Known Better” de Lennon y McCartney -¡en clave hawaiana!- y “You Really Got Hold On Me” de Smokey Robinson) y os saldrá un álbum de lo más agradable, ideal para estas tardes soleadas en las que os sentáis a degustar vuestro té helado en la mecedora del porche. No es que sea una maravilla, pero demuestra gusto, sensibilidad y –sobre todo- versatilidad. Tiene clase y convence, lo cual, ya es mucho.

