“Horroris causa”

Agosto 13, 2008

Si todavía no estáis familiarizados con la obra breve de Richard Matheson, no sé a que estáis esperando para abalanzaros sobre “Pesadilla a 20.000 pies (y otros relatos insólitos y terroríficos)”, una estupenda recopilación de relatos fantásticos, impecablemente editada en castellano por mi querida  editorial Valdemar. Y si además es la primera vez que leéis algo del maestro, no sabéis cómo os envidio. Porque a pesar de haber firmado al menos un par de novelas imprescindibles como “Soy Leyenda” (1954) o “El increíble hombre menguante” (1956), lo cierto es que la pegada de Matheson se amplifica todavía más en las distancias cortas. Su prosa rápida, el realismo descriptivo y el ritmo asfixiante de algunos de sus cuentos, han dado pie a verdaderas piezas clave para entender el género fantástico del siglo XX, en todas y cada una de sus expresiones.

Porque está claro que la fructífera relación de Matheson con el cine y la televisión (bien sea adaptando textos ajenos o desarrollando material propio), ha contribuido a extender su imaginativo talento más allá del marco de la página en blanco. Por ello, no resulta extraño que la atmósfera de sus relatos más sobrenaturales nos recuerde precisamente a “The Twilight Zone” la fascinante teleserie de culto de Rod Serling; no en vano, el propio Matheson escribió algunos de los episodios más memorables de su periodo clásico, entre 1959 y 1964.

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Sin ir más lejos, la historia que da título a esta recopilación (“Pesadilla a 20.000 pies”) ha sido objeto de sendas adaptaciones: la primera de ellas -con guión del propio Matheson- formó parte de la quinta temporada de la serie, para luego ser objeto de un extraordinario “remake” por cortesía de George Miller en su aportación a la versión cinematográfica de los ochenta “En los límites de la realidad” (John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y George Miller, 1982). Qué se puede decir de este cuento que no sepáis ya, si hasta “Los Simpson” se han servido de él para uno de sus desternillantes especiales de Halloween… Pues dejémoslo en que es simplemente antológico y que, por muchos años que hayan pasado desde su publicación, sigue conservando intacto su magnetismo escalofriante.

El resto de relatos, como no podía ser de otro modo, mantienen el nivel igual de alto. La selección es impecable, abarcando las más variadas temáticas del género. Personalmente he disfrutado mucho con los más “kafkianos” (“El número de la desaparición”), aunque no podría decantarme por un claro favorito. La lectura de pequeñas obras maestras como “Guerra de brujas”, “Legion de conspiradores”, o “El hombre de las fiestas” deberían formar parte del temario obligatorio de cualquier seminario de escritura creativa que se precie. Trascienden al género y son rabiosamente originales y malintencionadas.

En cuentos como “La casa Slaugther” (originalmente concebida como una novela breve por entregas), sus devaneaos con el subgénero fantasmal son de traca. No olvidemos que en esto, el maestro Matheson es más que un especialista. Y si no, atención a “Una casa enloquecida”, especie de variante psicológica (y casi psicosomática) del mismo tema.

Y hasta aquí puedo leer, que diría aquella; no vaya a ser que os destripe demasiadas sorpresas y luego me vengáis con quejas. Si semejante despliegue de argumentos en favor de uno de los escritores más importantes del siglo XX (al menos en opinión de Ray Bradbury y de un servidor) no ha conseguido que se os haga la boca agua, mejor será cederle la palabra al mismísimo Stephen King, alumno aventajado de Matheson y autor del prólogo de la presente edición: «Cuando pensabas que el relato se iba a acabar, cuando tus nervios ya no podían seguir soportándolo, entonces Matheson encendía el turbo y pasaba a la máxima potencia … Cuando la gente habla del género de terror, supongo que mi nombre es lo primero que menciona, pero sin Richard Matheson yo no estaría aquí».

Al César lo que es del César: pulgares al cielo.

[POSTDATA: A raíz del estreno de la reciente (y necia) adaptación de “Soy leyenda” (Francis Lawrence, 2007), la obra de Matheson experimenta una revalorización al alza. Ahora que incluso Eddie Murphy se apunta al carro (¡horror!), anunciando otro de sus innecesarios “remakes” paródicos a costa de “El increíble hombre menguante”, esperemos que la brecha abierta por esta recopilación no caiga en saco roto y podamos disfrutar de nuevas reediciones de su obras capitales.]