“La vaca muge y el cerdo ‘grunge’”
Noviembre 17, 2008
Acabo de leer el último número de “Arto!” y todavía no salgo de mi estupor. Dedicar un especial de la autoproclamada “revista musical tendenciosa” madrileña al fenómeno “grunge” en pleno 2008 puede interpretarse -y hasta justificarse- como un ejercicio nostálgico por parte de sus máximos responsables, Jorge y Astur. Pero lo que uno no puede aceptar es que a estas alturas todavía haya quien utilice los guiños al pasado como una excusa -ya sea esta bienintencionada o no- para perpetuar una serie de tópicos que, de puro rancios, deberían haber sido superados por el paso del tiempo y el sentido común. Dicen que la edad lo cura todo, pero está claro que el cariño y la distancia distorsionan la realidad hasta puntos sonrojantes.
Para empezar, vayamos a lo obvio. A día de hoy, la relevancia de un grupo como Nirvana hay que buscarla en ámbitos puramente extramusicales. No nos engañemos: su mezcla de vitriolo punk-rockero, hard-rock de pueblo y power-pop de “high school” no es que descubriese la pólvora precisamente. Así pues, su repercusión debe medirse en base a lo que supuso su irrupción en el mercado discográfico de la época y que (salvando las distancias) encontraría su referente más directo en la revolución del punk británico del 77, al conseguir desbancar de los primeros puestos de la “efe eme” a anacronismos de la talla de Dire Straits. Y es que si por algo debemos defender el legado de Cobain, Novoselic y Grohl es precisamente por haber sido quienes de romper con sus coetáneos y abrir paso a una nueva concepción de “mainstream” en la que tuvieron cabida bandas como Sonic Youth, Pixies, Dinosaur Jr. o Pavement; algo impensable en una época dominada por los Sting, Phil Collins, Elton John o Billy Joel de turno.

Ahora bien, en 1992 un servidor contaba con apenas 13 años y permanecía completamente ajeno a la explosión del “grunge”. Como todo chaval de provincias, mis referentes musicales se limitaban a la colección de vinilos de casa de mis padres, a los primeros recopilatorios en cedé de los clásicos del rock de los sesenta y setenta y a la hegemonía de las bandas de garaje ratonero y jevi de garrafón que proliferaban en el noroeste peninsular. Mi criterio musical era, por lo tanto, el de cualquier chaval de la época, condicionado por una coyuntura determinada e ignorante por total falta de conocimiento.
Todavía me estremezco al recordar mi primera visita a una emblemática tienda de discos de mi ciudad donde, a cambio de doscientas pesetas, te grababan en una cinta TDK de 90″ los grandes éxitos del momento. Gracias a ello, con el paso del tiempo conseguí atesorar una pintoresca colección de cassettes en la que cohabitaban sin rigor alguno AC/DC y Aerosmith con Deff Leppard y Metallica; Guns & Roses y Héroes del Silencio con Def Con Dos y Negu Gorriak; Public Enemy y Run DMC con Bad Religion y Green Day; Offspring y Pennywise con Slayer y Sepultura; R.E.M. y Rage Against The Machine con Blind Melon y Pearl Jam; Terrorvision y Faith No More con Beck o Suicidal Tendencies.
Pues bien, cada vez que paso una temporada en casa de mis padres, me sorprendo a mi mismo revisando las viejas cajas de zapatillas deportivas en las que estos viejos recopilatorios duermen el sueño de los justos. Entre semejante maraña de bochornosos recuerdos, todavía me topo con ocasionales tesoros de adolescencia que me recuerdan la emoción de descubrir por vez primera a Melvins, The Jesus Lizard, Hüsker Dü, Rites of Spring, Fugazi, Sugar, Unsane… Aunque he de ser sincero y reconocer que el cómputo general de mis gustos musicales en aquella época resultaban más bien lamentables.
Pero volvamos al tema y asumamos que lo verdaderamente triste del asunto no radica en la iniciativa de “Arto!” por exhumar el cadáver del “grunge”, si no por el hecho de que (salvando honrosas excepciones) la mayor parte de los involucrados se decantan por dar una visión de los hechos que escapa del necesario ejercicio de autocrítica y pinta una realidad idealizada y falsa, similar a la que aporta la serie “Cuéntame” a la hora de abordar la Transición y los primeros años de democracia española.
Hay pocas cosas que me resulten tan tristes como ver a grupos jóvenes reivindicando a bandas anticuadas, tanto en sonido y concepto como en estética. Por poner un ejemplo, se me comen los demonios al ver a una banda de tributo de los Who, Led Zeppelin o Pink Floyd. Al margen de gustos personales, considero que en música -al igual que en el resto de disciplinas artísticas- resulta imprescindible conocer el pasado para construir el presente, porque sólo así se puede apuntalar un futuro mínimamente sólido y coherente. Pero que los chavales reivindiquen como propia la música de sus padres (y abuelos) me parece una abominación que va contra la propia naturaleza de la adolescencia. Y si a estas alturas nuestra generación comienza a mostrar semejante condescendencia y conservadurismo (del tipo de “cualquier tiempo pasado fue mejor”), les estaremos haciendo un flaco favor a los que vendrán después. Pero sobretodo, a nosotros mismos.

Noviembre 17, 2008 at 7:25 pm
Pues tienes toda la razón!
es lo que nos faltaba ya, que se pusiesen de moda pearl jam y nirvana otra vez.
la verdad es que las camisas de cuadros han regresado al mercado de boiro, y eso es una señal cuanto menos escalofriante.
y el artículo de arto!, pues en fin… catpeople y vmorla hablando del grunge.
Noviembre 18, 2008 at 1:23 am
Al día de hoy tu “criterio musical es, por lo tanto, el de cualquier chaval de la época, condicionado por una coyuntura determinada e ignorante por total falta de conocimiento”
Espero que no se ponga de nuevo de moda, no se donde dejé mis camisas de cuadros…
Noviembre 19, 2008 at 7:33 pm
debe de ser el fanzine o webzine más pretencioso que he leído nunca. Menos mal que es grátis.
Ojalá vuelva el grunge si con él vuelvo a descubrir algo como Dinosaur Jr o Sonic youth
Enero 16, 2009 at 5:01 am
Excelente !!!
aguanten los husker du !
Julio 5, 2009 at 12:32 am
totalmente deacuerdo en el concepto de que el grunge en el pasado esta como un buen recuerdo…hay q dar paso a las nuevas tendencias..pero sin olvidar kienes nos dieron todo de si..el grunge es excelente y nunk lo olvidare..pero ya fue..