“Por un puñado de won…”
Enero 28, 2009
Es un hecho que el “Nuevo Cine Coreano” está de moda y en plena forma. En los últimos años hemos tenido oportunidad de apreciar el indudable talento de algunos de sus más jóvenes y prometedores artífices, gracias a títulos tan representativos y admirables como “Oldboy” (Park Chan-Wook, 2003) o “The Host” (Bong Joon-Ho, 2006). Tras la deslumbrante irrupción a nivel internacional de la “trilogía de la venganza” de Park Chan-Wook y la consagración definitiva de Kim Ki-Duk con su estupenda “Hierro 3”, todo hacía augurar un cierto aperturismo de nuestras carteleras hacia los excitantes productos importados desde Seúl.
Pero a pesar del reconocimiento masivo del que gozan últimamente las cinematografías orientales, tanto en festivales y medios especializados, las distribuidoras todavía se muestran algo reacias a darles un una salida comercial digamos “normalizada” de cara al espectador español. Personalmente se me escapan las razones que llevaron a retrasar hasta dos años (¡!) el estreno de un título tan esperado por los aficionados como “I’m A Cyborg But That’s Ok” (Park Chan-Wook, 2006) y que permite a los exhibidores nacionales eludir la responsabilidad de difundir pequeñas y maravillosas anomalías como “The Quiet Family” ( Kim Ji-Woon, 1998 ) o “Save the Green Planet!” (Joon-Hwan Jang, 2003), inexcusablemente todavía inéditas en nuestras pantallas.

Todo esto viene a cuento del anuncio del inminente estreno español de “The Good, The Bad and The Weird” ( 2008 ) la última película de Kim Jee-Won -director así mismo de las celebradas “Dos hermanas” (2003) y “A Bittersweet Life”(2005)- y que llegará a los cines con casi un año de retraso. Dice el refranero que “nunca es tarde si la dicha es buena”, pero cuando finalmente veáis la película seguro que compartiréis conmigo el berrinche.
Anunciado como un remake libérrimo de “El Bueno, el Feo y el Malo” (Sergio Leone, 1966), de lo que realmente se trata es de un espectacular ejercicio de estilo, que homenajea el “spaghetti-western” y reivindica con orgullo el espíritu de aquel lejano “cine de entretenimiento” en formato panorámico. Jee-Won retoma la senda lúdica y desmitificadora emprendida por Takashi Miike con su gozosa y excesiva revisitación del sangriento ciclo de Sergio Corbucci, “Sukiyaki Western Django” (2007). El resultado es una explosión de dinamismo hedonista como hacía tiempo que no se veía en una pantalla de cine; el tipo de película ideal para reflotar el niño que llevamos dentro y dejarse llevar por la verdadera magia escapista del mejor cine palomitero.

Enérgica, pletórica y rimbombante, “The Good, the Bad and the Weird” nos ofrece un verdadero festín de dos horas llenas de imágenes impagables, acción a raudales y alardes técnicos realmente abracadabrantes. Es dinámica, divertida e ingeniosa y cuenta con un elenco protagonista verdaderamente carismático y talentoso, con Lee Byung Hun (“A Bittersweet Life”) en el papel de “El Malo”, Jung Woo Sung (“The Restless”) como “El Bueno” y Song Kang Ho (“The Host”) bordando el personaje de “El Raro”. ¿Qué más se puede pedir?
La historia discurre a partir de la anécdota argumental de un codiciado “mapa del tesoro” que desemboca en todo un torrente de situaciones disparatadas y emocionantes, tal y como debería ocurrir en los relatos de aventuras que realmente se precien de serlo. Aún así habrá quien tache la cinta de intrascendente, pirotécnica y vacía. A buen seguro serán los mismos que en su momento pusieron en tela de juicio al Tarantino de “Kill Bill” (2003 – 2004) o defenestraron la última entrega de Indiana Jones. Es decir: los mismos amargados de siempre, que prefieren hundirse en el plúmbeo ejercicio acomodaticio del “My Blueberry Nights” del narcisista Wong Kar-Wai, antes que dejar volar su imaginación en una sala oscura. Os estoy hablando de aquellos que no saben apreciar en su justa medida el saludable ejercicio de la evasión cinematográfica… y piden un refresco “light” con el combo gigante de palomitas.