Animal Collective – “Merriweather Post Pavillion” ( Domino, 2008 )

Con las inevitables listas de “lo mejor del año” todavía humeantes, un servidor ya anda a vueltas con el que sin duda será el mejor álbum de 2009. Porque a pesar de que acabamos de descorchar la temporada, muy buena tendría que resultar la añada musical para que alguien (o algo) le haga sombra a este “Merriweather Post Pavillion” (Domino, 2008). De entrada, permitidme una concesión: da igual lo deslumbrante que os pueda haber parecido “Strawberry Jam”, porque lo último de Avey Tare, Panda Bear y Deakin (las aportaciones de The Geologist parecen haberse reservado para otra ocasión) pasará a los anales como una de esas obras que le dan sentido a la música del siglo XXI.

Siguiendo con el arrebato visionario, me atrevo a señalar que no solo se trata de su mejor trabajo hasta la fecha sino que supone una verdadera cumbre en su trayectoria, hasta ahora siempre ascendente. Aquellos incrédulos que interpretéis este encendido alegato al mero hecho de que -una vez más- me he dejado llevar por el entusiasmo, será porque todavía no habréis tenido ocasión de disfrutar de esta OBRA MAESTRA en la que los pilares rítmicos del techno vía Detroit y las texturas sonoras del minimal ambient estrechan sus lazos con la psicodelia pop del Brian Wilson más entonado.

Digámoslo alto y digámoslo ya: Portner, Lennox y Dibbs son lo mejor que le ha pasado a la música popular en los últimos tres lustros. Para corroborarlo, basta con que os sumerjáis en “In the Flowers” y os dejéis mecer por la marea expansiva hasta llegar al maravilloso clímax de ecos subacuáticos. Con que os detengáis a admirar la melancólica perla de pop estratosférico titulada “My Girls”, donde la presencia de Panda Bear se deja notar especialmente a través de las pertinentes citas a Phil Spector y los Beach Boys. Con que os entreguéis a la lisérgia de “Also Frightened” que parece abandonar por unos instantes el espíritu del “Pet Sounds” (Capitol, 1966) para abrazar el legado del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (Parlophone / EMI, 1967).

Todo ello para desembocar en “Summer Clothes”, una genialidad absoluta que arranca con una de las overturas más apasionantes y preciosistas que se recuerdan y que termina dando cancha a la pista de baile tras un tour de force sólo comparable a sus predecesoras directas, “Peacebone” y “Fireworks #1”. O sea, gloria bendita.

El resto del disco abunda en piezas ejemplares, como la estremecedora y delicada “Bluish”, con la que renuevan gozosamente los votos wilsonianos; las pinceladas dub de herencia industrial de la apabullante “Taste” o el hedonismo contagioso de los ritmos polimórficos de su espectacular cierre, “Brothersport”, un derroche de melodías perfectas, festivas e hipnóticas.

Sin duda alguna, “Merrinweather Post Pavillion” está destinado a ejercer como piedra de toque en la historia de Es, desde hoy mismo, un álbum influyente y decisivo para entender y trascender la música de nuestro tiempo. El tiempo me dará o quitará la razón al respecto, pero vaticino que este disco perdurará en nuestras mentes y ensanchará nuestros corazones… por muchos años.

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