“Horror Disco”

agosto 29, 2008

¿A vosotros también se os empañan los ojos al recordar aquellas chirriantes bandas sonoras de electrónica setentera? Si habéis crecido durante los años ochenta, resulta inevitable que se te erice el vello de pura satisfacción al evocar los sintetizadores acuchillados de John Carpenter o el “proto-metal” gótico de Goblin en las viejas películas de Dario Argento. Pues nada, nada… Como diría Antonio Luque, es hora de darle a la nostalgia con la puerta en las narices.

Zombie Zombie – “A Land For Renegades” ( Versatil, 2008 )

Empecemos pues por Etienne Jaumet y Cosmic Neuman, un par de franceses chiflados que han parido uno de los discos de los que más he disfrutado en los últimos meses. “A Land For Renegades” (Versatile, 2008) no sólo recupera el legado de la banda de Claudio Simonetti o las líneas de sintetizador de “Asalto a la Comisaria del Distrito 13” y “Halloween”, sin no que además lo enriquece mediante citas explícitas a la obra y milagros de gente tan imprescindible como Raymond Scott, Neu!, Suicide y Silver Apples. Todo ello amenizado con atmósferas enrarecidas y ritmos febriles, “gimmicks” propios de programa doble de “auto-cine” y una modestia y saber hacer encomiables.

Al margen de simpatías y proselitismos, el disco no deja lugar a la duda. Gracias a temas tan solventes como la titular, “Land of Renegades”, “Before Night Fall” o “Nightclubbing” (puro “Rocket USA” de Rev y Vega), Zombie Zombie se revela como algo más que un producto de militancia “freak”. Suenan intensos, oscuros, cinemáticas y psicotrónicos. A partir de un par de teclados, un theremin y una batería, Jaumet y Neuman consiguen aberrar la psicodelia y la electrónica “vintage”, llevándonos a territorios donde solo George A. Romero nos había llevado antes. Es decir, que conocen y aman el género, tanto en lo musical como en lo fílmico. Y en estos tiempos en los que los “nu-ravers” descubren “Tenebrae” vía sampler, gracias al “Phantom” de Justice, convendréis conmigo en que esto no es precisamente moco de pavo.

Mención aparte merece el videoclip de Driving this road until death sets you free”, la misma que fuera objeto de una remezcla excepcional de Joakim en el 12’’ de adelanto del album. El video en cuestión (declarado “no oficial”, por aquello de la cesión de derechos y marcas registradas) es un entrañable homenaje de animación “stop motion” que recrea “La cosa” (1982) con la ayuda de unas cuantas figuritas de acción de G.I.Joe.

Ahora bien, para miga de la buena aquí tenéis a los londinenses Padded Cell, representantes junto a The Emperor Machine de la flamante escudería DC Records. Su elepé es un compendio de pulsaciones oscuras, ritmos electrónicos, guitarras afiladas y voces de otro mundo; sólo que en esta ocasión llegan arropadas por un producción excepcional y envueltas en un “artwork” absolutamente delicioso. Hay quien los compara con una versión siniestra de Beyond the Wizard’s Sleeve; y no anda muy desencaminado en sus apreciaciones, salvo por el hecho de que Padded Cell son infinitamente más lúdicos y bailables que los re-editajes psicodélicos de ecos galácticos de Erol Alkan y Richard Norris.

Padded Cell – “Night Must Fall” ( DC Records, 2008 )

Volviendo a “Night Must Fall”, lo primero que llama la atención es la homogeneidad de su contenido, aún partiendo de retales de fuentes diversas. Richard Sen y Neil Higgins son perros viejos en la materia y cuentan con un bagaje más que sobrado para hermanar las influencias de Arthur Russell, ESG, Liquid Liquid y compañía (“Faces of the Forest” le debe media vida a James Chance) con el espíritu “disco” de nuevo cuño. Basta con detenerse a escuchar atentamente la obertura galáctica de “Moon Menace Pt.1”, el trote macabro de “Savage Skulls” o las excelentes y bizarras “Konkorde Lafayette” y “Far Beneath London”, para caer rendidos al perverso encanto de sus canciones. Lo mejor de todo es que consiguen sublimar el espíritu de soundtrack de “serie B” con mayor sofisticación que sus colegas franceses. Esto es más del estilo “cult-movie” y apunta a la categoría de disco conceptual, pero sin metafísicas gratuitas ni afanes de trascendencia.

Sólo grano, sin atisbo de paja.

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