El sello discográfico de culto Ligth In The Attic lleva tiempo dando muestras de su olfato para reflotar pequeñas obras maestras para sibaritas del sonido retro y vintage. Una de sus más celebradas operaciones en la materia ha sido el rescate de antiguas bandas sonoras del cine porno de los años setenta, descubriendo todo un torrente secreto de infecciosas melodías venéreas, que arrancan gozosos gemidos de placer de los paladares más curtidos en materia de excesos tórridos.

V.V.A.A. – “Deep Throat Anthology, Pts I & II” (Light In The Attic, 2004)

De entre su envidiable catálogo despunta por derecho propio la banda sonora original del clásico por antonomasia del género que nos ocupa, “Garganta profunda” (Gerard Damiano, 1973). Como corresponde a la ocasión, la reedición en vinilo de 180 gramos es prolija en material gráfico, respetando el delicioso artwork original e incluyendo un libreto con lúcidas observaciones del sexólogo William Wackenstein, además de una reproducción del póster original que hará las delicias de cualquier coleccionista de hábitos onanistas. Similares prestaciones erógenas presenta la reedición del “score” de “Garganta profunda 2” (Joseph W. Sarno, 1974), con el añadido de las notas a pie de cama del entrañable Ron Jeremy.

Ambos títulos ofrecen un muestrario completo del prodigio lúbrico conocido como “porn groove” que, amamantándose de los derroteros más procaces de la música negra, elevan la moral con letras escabrosas al servicio de una rítmica sudorosa pero elegante. Con temazos del calibre de “She’s Got To Have It”, “Deeper And Deeper” o el instrumental “Pussy Cola” es tan sólo cuestión de tiempo que alguna lumbrera hollywoodiense de la talla de Quentin Tarantino repare en las prestaciones sonoras del género y lo popularice en alguna de sus películas.

Bernard “Pretty” Purdie – “Lialeh” ( Light In The Attic, 2003 )

De hecho, otra de las referencias del sello, la banda sonora de “Lialeh” (Barron Bercovichy, 1974) no desentonaría en absoluto en el metraje de “Jackie Brown” (Quentin Tarantino, 1997). Se trata de una golosina blaXploitation que deja en pañales a cualquier soundtrack de la época, llevándonos más allá de lo que el mismísimo Shaft se hubiera atrevido nunca. El responsable de semejante bomba sexual no es otro que Bernard “Pretty” Purdie, batería y músico de sesión que puso en clave de sol el “punto G” de la comunidad negra al tiempo que colaboraba con artistas de la talla de Curtis Mayfield, Aretha Franklin, los Rolling Stones o James Brown.

El derroche de testosterona alcanza cotas inimaginables a golpe de “fuck funk” de alto copete y baja cama. El wah-wah incendiario de “All Pink In The Inside” y la incitaciones al lenocinio (al más puro estilo de Marvin Gaye) de la estelar “Touch Me Again” contribuyeron en su momento a subir la temperatura de las butacas. Y lo que es más importante: todavía hoy consiguen hacer que el oyente se corra de gusto. Con perdón.

V.V.A.A. – “Inside Deep Note: Music of 1970s Adult Cinema” ( OST Grammofonpladen, 2003 )

Siguiendo la húmeda brecha abierta por Light In the Attic, los excelentes recopilatorios de la serie “Deep Note” resultan infalibles a la hora educar oídos profanos y familiarizarlos con el excitante sonido clásico del cine porno de los setenta. En los numerosos cortes de cada CD abundan los sucios “riffs” de guitarra, mezclados con excitantes muestras de electrónica trotona a cargo de sintetizadores analógicos y los inevitables arreglos de saxofones sicalípticos.

Sin lugar a dudas “Inside Deep Note: Music of 1970s Adult Cinema” destaca como su entrega más recomendable, ofreciendo al oyente una cuidada selección de las mejores piezas de la época dorada del “cine para adultos”. Al margen del interés fetichista de su cuidada edición (que cuenta con un imprescindible libreto de dieciséis páginas a todo color en formato digipack), su contenido glosa con esmero tan calenturiento legado.

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“Horror Disco”

agosto 29, 2008

¿A vosotros también se os empañan los ojos al recordar aquellas chirriantes bandas sonoras de electrónica setentera? Si habéis crecido durante los años ochenta, resulta inevitable que se te erice el vello de pura satisfacción al evocar los sintetizadores acuchillados de John Carpenter o el “proto-metal” gótico de Goblin en las viejas películas de Dario Argento. Pues nada, nada… Como diría Antonio Luque, es hora de darle a la nostalgia con la puerta en las narices.

Zombie Zombie – “A Land For Renegades” ( Versatil, 2008 )

Empecemos pues por Etienne Jaumet y Cosmic Neuman, un par de franceses chiflados que han parido uno de los discos de los que más he disfrutado en los últimos meses. “A Land For Renegades” (Versatile, 2008) no sólo recupera el legado de la banda de Claudio Simonetti o las líneas de sintetizador de “Asalto a la Comisaria del Distrito 13” y “Halloween”, sin no que además lo enriquece mediante citas explícitas a la obra y milagros de gente tan imprescindible como Raymond Scott, Neu!, Suicide y Silver Apples. Todo ello amenizado con atmósferas enrarecidas y ritmos febriles, “gimmicks” propios de programa doble de “auto-cine” y una modestia y saber hacer encomiables.

Al margen de simpatías y proselitismos, el disco no deja lugar a la duda. Gracias a temas tan solventes como la titular, “Land of Renegades”, “Before Night Fall” o “Nightclubbing” (puro “Rocket USA” de Rev y Vega), Zombie Zombie se revela como algo más que un producto de militancia “freak”. Suenan intensos, oscuros, cinemáticas y psicotrónicos. A partir de un par de teclados, un theremin y una batería, Jaumet y Neuman consiguen aberrar la psicodelia y la electrónica “vintage”, llevándonos a territorios donde solo George A. Romero nos había llevado antes. Es decir, que conocen y aman el género, tanto en lo musical como en lo fílmico. Y en estos tiempos en los que los “nu-ravers” descubren “Tenebrae” vía sampler, gracias al “Phantom” de Justice, convendréis conmigo en que esto no es precisamente moco de pavo.

Mención aparte merece el videoclip de Driving this road until death sets you free”, la misma que fuera objeto de una remezcla excepcional de Joakim en el 12’’ de adelanto del album. El video en cuestión (declarado “no oficial”, por aquello de la cesión de derechos y marcas registradas) es un entrañable homenaje de animación “stop motion” que recrea “La cosa” (1982) con la ayuda de unas cuantas figuritas de acción de G.I.Joe.

Ahora bien, para miga de la buena aquí tenéis a los londinenses Padded Cell, representantes junto a The Emperor Machine de la flamante escudería DC Records. Su elepé es un compendio de pulsaciones oscuras, ritmos electrónicos, guitarras afiladas y voces de otro mundo; sólo que en esta ocasión llegan arropadas por un producción excepcional y envueltas en un “artwork” absolutamente delicioso. Hay quien los compara con una versión siniestra de Beyond the Wizard’s Sleeve; y no anda muy desencaminado en sus apreciaciones, salvo por el hecho de que Padded Cell son infinitamente más lúdicos y bailables que los re-editajes psicodélicos de ecos galácticos de Erol Alkan y Richard Norris.

Padded Cell – “Night Must Fall” ( DC Records, 2008 )

Volviendo a “Night Must Fall”, lo primero que llama la atención es la homogeneidad de su contenido, aún partiendo de retales de fuentes diversas. Richard Sen y Neil Higgins son perros viejos en la materia y cuentan con un bagaje más que sobrado para hermanar las influencias de Arthur Russell, ESG, Liquid Liquid y compañía (“Faces of the Forest” le debe media vida a James Chance) con el espíritu “disco” de nuevo cuño. Basta con detenerse a escuchar atentamente la obertura galáctica de “Moon Menace Pt.1”, el trote macabro de “Savage Skulls” o las excelentes y bizarras “Konkorde Lafayette” y “Far Beneath London”, para caer rendidos al perverso encanto de sus canciones. Lo mejor de todo es que consiguen sublimar el espíritu de soundtrack de “serie B” con mayor sofisticación que sus colegas franceses. Esto es más del estilo “cult-movie” y apunta a la categoría de disco conceptual, pero sin metafísicas gratuitas ni afanes de trascendencia.

Sólo grano, sin atisbo de paja.